La Coordinadora rompe el diálogo con el gobierno ante unos Presupuestos Generales que persisten en la senda del austericidio

 En Comunicados, General
  • La pretendida recuperación de la economía española no tiene reflejo en la recuperación de la financiación de las políticas públicas sociales que han sufrido recortes importantes a lo largo de la legislatura: dependencia, políticas sociales, educación, sanidad y cooperación internacional.
  • El escaso incremento del presupuesto de cooperación se destina fundamentalmente a Organismos Financieros Internacionales, mientras se sigue recortando el presupuesto de la Ayuda Humanitaria y de la AECID. Se consolida un cambio de modelo en el que se debilita el papel de las ONG y se prescinde de herramientas que son esenciales para el buen ejercicio de nuestro trabajo.
  • Mientras el gobierno defiende en sus discursos la promoción un nuevo “Marco de relación Administración- ONG de Desarrollo”,  los Presupuestos Generales del Estado demuestran todo lo contrario:

– La Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), la entidad del sistema español con mayor capacidad de promover los derechos humanos, apenas gestionará el 10% de la Ayuda Oficial al Desarrollo.

– La Ayuda Humanitaria continúan cayendo en picado. Contará con presupuesto irrisorio de 16,8 millones de euros que contrasta con los 856 destinados recientemente a Defensa a través de un crédito extraordinario.

– El gobierno asegura querer acordar un documento estratégico de relación con las ONG, pero incumple con la obligación recogida en la Orden de Bases de 2011 que garantiza la continuidad a la financiación de convenios (programas de desarrollo a cuatro años que permiten mejorar  las condiciones de vida de miles de personas).

20 de octubre de 2015. Los Presupuestos Generales del Estado para 2016, que se aprueban hoy en el Congreso, son el remate final de una legislatura marcada por políticas austericidas que se han traducido en un incremento de la pobreza y la desigualdad en España y en el desmantelamiento de la política de cooperación para el Desarrollo. Aunque el gobierno defiende el aumento en los presupuestos de cooperación –un 0,32% con respecto al año pasado–, la ampliación no logra compensar el enorme recorte presupuestario al que se ha visto sometida esta política en los últimos cuatro años, ni se destina a las instancias cuyo impacto en la reducción de la pobreza es directo. De hecho la AECID, que lleva acumulado un recorte del 70%, ve reducido aún más su presupuesto en casi 2 millones de euros.

Los presupuestos para 2016 ponen en cuestión el diálogo mantenido hasta la fecha con la Administración para diseñar el marco de relación; un marco en el que se reconocía el papel que las ONGD jugamos en la Cooperación Internacional y la importancia de los instrumentos de financiación existentes. Es inaudito que al mismo tiempo que pretende acordar un documento estratégico, se incumpla con la obligación recogida en la Orden de Bases de 2011 de dar continuidad a la financiación de convenios: programas de desarrollo a cuatro años que permiten mejorar  las condiciones de vida de miles de personas y llevar a cabo acciones humanitarias y de sensibilización con eficacia.

Ayuda Humanitaria prácticamente inexistente

Los discursos del gobierno sobre sus compromisos con la cooperación para el desarrollo se dan de frente con la irrisoria cantidad destinada a Ayuda Humanitaria. A pesar de ser una de las partidas más recortadas de esta legislatura (84%), no cuenta con más recursos y se mantiene en un presupuesto irrisorio de 1,6 millones de euros. Una decisión que llama especialmente la atención en un contexto internacional en el que más de 30 conflictos están activos y más de 60 millones de personas se han visto obligadas a dejar sus hogares por diversas crisis humanitarias.

La Agencia Española de Cooperación Internacional, principal ejecutora de la política de cooperación, vuelve a sufrir un nuevo golpe. La progresiva reducción de su presupuesto ha hecho que caiga un 70% desde 2011.

Tales circunstancias nos obligan a romper las relaciones en el marco de las negociaciones con el gobierno. Los Presupuestos para 2016 demuestran, una vez más, que el gobierno no tiene ninguna intención ni voluntad política de fortalecer la cooperación para el desarrollo y a los actores que garantizan su buen funcionamiento. Las consecuencias que estas decisiones pueden tener sobre la vida de miles de personas en todo el mundo son gravísimas.

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